Las Rieles
Sepultadas bajo las piedras a causa de los derrumbes en la vía del tren al sur.
La Eterna Primavera
Huigra, Chimborazo. Altitud: 1,255m sobre el nivel del mar.
Estación
Ahora convertida en sinónimo de estancado.
Jefe de Nada
Amable Peralta Salazar, antiguo jefe de estación. Cuenta que los derrumbes no son los únicos culpables del fin del tren, también es el descuido y mal manejo de los gobiernos.
Oficina
Teléfono dentro de la vacía estación del tren. Atrás, en el papel blanco, está un tarifario de pasajes de primera, segunda, y tercera clase en el ya extinto Sucre.
Pasado Grandioso
La casa Nuque, primero residencia, luego hotel, después colegio, ahora ruinas.
Vota 12
El último vagón dejado en Huigra es ahora valla de propaganda política en un pueblo olvidado.
Internado Desolado
Edificio abandonado donde antes enviaban a los jóvenes revoltosos de clases acomodadas de Guayaquil a "reflexionar" en Huigra.
Empanadera
Doña Dolores Coucho cuenta que Huigra se ha despoblado y empobrecido por la falta del tren.
Villa Lulú (1966)
Una de las tantas casas desertadas y en venta en Huigra.
Se Vende una Mirada
Niña pequeña mira desde su ventana sin comprender lo que fue una vez su pueblo.
Descarrilado/Profanado
ENF 1435 irrespetado por la pintura.
Eje Desmembrado
Plataforma de un político del siglo pasado.
Don Eloy
General que ignora el destino que sufrió la obra que él culminó.
Descuido
Los restos abandonados de la Gerencia del tren y luego oficinas del oleoducto.
Aplanadora
Maquinaria dañada y abandonada en uno de los viejos cuarteles de la Gerencia del tren en Huigra.
Hostería
Nancy Sánchez, recepcionista del único hostal de Huigra, comenta que la falta del tren ha afectado negativamente al turismo del pueblo y ha causado la migración de muchos.
Desentierro
Las rieles convertidas en un puente sin uso que cruza una cequia.
El nuevo transporte
Silvio Rea y su camioneta reemplazan al tren. Hace varios viajes al día entre Huigra y las demás poblaciones cercanas cargado de gente y mercadería.
Solitario Testigo
El marcador del km 115 desde Guayaquil observa como la vía del tren ahora no es más que un chaquiñán terroso para todo menos la bestia de hierro.
Km 116
Casi imperceptible se esconde entre piedras y plantas. Una señal más del olvido.
La Espera
Don Belisario y don Aurelio sentados, esperando que nada pase.